El acceso a contenido banal y frívolo en Internet es de fácil acceso y gratuito. En cambio, acceder a textos académicos para profundizar en un conocimiento específico suele llevar un coste en tiempo y dinero.
Ciudadanos entretenidos, distraídos, hipnotizados con las redes sociales equivalen a una población fácilmente manipulable. Sin capacidad de análisis ni de reflexión crítica.
¿Qué clase de valores estamos recibiendo los ciudadanos? Se hace necesario reclamar un acceso real al conocimiento y una sociedad que valore el pensamiento crítico por encima del entretenimiento vacío.